Complejo de gilipollas es lo que me sube por la espalda cuando me llega la carta para renovar el seguro de la moto, el de la cámara, la factura de Vodafone, el modelo 300 (los autónomos saben lo que es), y más correo satánico que llega a mi buzón.
Está claro que no me he enterado de que lo que ahora se lleva es entregar facturas como quien da una tarjeta de visita: para limpiarse el culo. Bueno, yo no recomendaría hacer eso con una tarjeta de visita: es una imagen literaria. Soy un gilipollas al pensar que trabajo a cambio de dinero: el último grito es "tú trabajas para mí y yo no te pago, o lo hago cuando me salga de los cojones". Complejo de gilipollas es lo que me reconcome cuando me llegue la factura del teléfono de las llamadas para reclamar la pasta.
Cara de gilipollas, la que se me queda con una lista my larga de cosas con las que no voy a aburrir.
Está claro que no me he enterado de que lo que ahora se lleva es entregar facturas como quien da una tarjeta de visita: para limpiarse el culo. Bueno, yo no recomendaría hacer eso con una tarjeta de visita: es una imagen literaria. Soy un gilipollas al pensar que trabajo a cambio de dinero: el último grito es "tú trabajas para mí y yo no te pago, o lo hago cuando me salga de los cojones". Complejo de gilipollas es lo que me reconcome cuando me llegue la factura del teléfono de las llamadas para reclamar la pasta.
Cara de gilipollas, la que se me queda con una lista my larga de cosas con las que no voy a aburrir.
Este mundo es como un decorado fantástico, por ejemplo una plaza bonita, con fachadas antiguas y bien conservadas, pero luego te das cuenta de que no hay edificio detrás, sino unos cuantos maderos apuntalando un plafón de madera de balsa pintado. Detrás de esa oficina impoluta, con su moderno puff gigante de color pistacho de Vinçon, iMacs por todas partes, vitrinas con Leones de oro, plata y bronce, staff elegante pero informal... detrás de todo eso, decía, aguarda un gran agujero no más solvente que la venezolana que limpia el "palacete" al final del día. ¿Dónde-coño-está-el-dinero? No sé si me gustaría saberlo porque entonces igual me gasto mis últimos 200 euros en una escopeta de caza y su munición reglamentaria. Hijos de Puta.
"Con las leyes pasa como con las salchichas: es mejor no ver como se hacen."
Otto von Bismarck, político prusiano (1815-1898)

1 comentario:
jajajajaja!!! Alf eres la bomba...me peto contigo...sono un coglione!! jajajajaja...
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