Hace algo más de dos años, viendo que casi no había trabajo y que el poco que se hacía costaba Dios y ayuda cobrarlo, tras unos meses de soltería e independencia vi que tenía que convertir mi despacho en una habitación para alquilar. Al principio la alquilaba a agencias de modelos y luego tuve que buscar una compañía más estable, aunque no pagasen tanto. No puedo quejarme del resultado, tampoco (vaya por Dios).
En febrero vino a vivir a mi casa un chico francés. No sé si he hablado de él en este blog (no creo, ya que no he actualizado demasiado desde hace meses) pero puedo decir que tiene 11 años menos que yo y que es un extranjero en Barcelona. Es decir: bastante irresponsable y fiestero. En este momento hay un amigo suyo (francés, también) durmiendo la mona en mi sofá, con los pies sucios.
Sin embargo, hoy es un GRAN DÍA: son sus últimas horas en este mi santuario, y es que hace cosa de un mes y medio le dije amablemente que julio sería su último mes, entre otras razones, porque Francesca se ha instalado aquí y ha encontrado un trabajo, gracias al cual podemos ser una pareja de hecho. Lo demás no importa, con el tiempo hasta lo recordaré con cariño, pero digamos que no sintonizamos en los estilos de vida y ¡qué caray! creo que me he ganado volver a tener mi pisito, solo o en pareja, libre de pululeo ajeno.
Hemos cambiado al francés por un perro: dentro de 2 semanas podré presentaros a Wagner. Es probable que rompa aún más cosas que el gabacho pero, en principio, aprenderá más rápido que él.
En febrero vino a vivir a mi casa un chico francés. No sé si he hablado de él en este blog (no creo, ya que no he actualizado demasiado desde hace meses) pero puedo decir que tiene 11 años menos que yo y que es un extranjero en Barcelona. Es decir: bastante irresponsable y fiestero. En este momento hay un amigo suyo (francés, también) durmiendo la mona en mi sofá, con los pies sucios.
Sin embargo, hoy es un GRAN DÍA: son sus últimas horas en este mi santuario, y es que hace cosa de un mes y medio le dije amablemente que julio sería su último mes, entre otras razones, porque Francesca se ha instalado aquí y ha encontrado un trabajo, gracias al cual podemos ser una pareja de hecho. Lo demás no importa, con el tiempo hasta lo recordaré con cariño, pero digamos que no sintonizamos en los estilos de vida y ¡qué caray! creo que me he ganado volver a tener mi pisito, solo o en pareja, libre de pululeo ajeno.
Hemos cambiado al francés por un perro: dentro de 2 semanas podré presentaros a Wagner. Es probable que rompa aún más cosas que el gabacho pero, en principio, aprenderá más rápido que él.
1 comentario:
Supongo que has deducido que es francés por lo de los pies sucios, ¿no?
Publicar un comentario