Debo ponerme manos a la obra con lo que tendría que haber hecho desde que no soy asistente: buscar clientes, llamar cada día, enviar emails, visitar con mi book, sonreír al teléfono (dicen que se nota), ser encantador, cuidar mi barba (también se nota por teléfono); conseguir trabajo, conseguir una plaza en este camarote de los Hermanos Marx en el que todos queremos entrar.
El mundo en el que estoy metido es intrínsecamente contradictorio, ya que se es "artista" (o al menos yo me empeño en serlo) pero el tiempo vale dinero, y un día sin beneficio es un día perdido.
Como he dicho tantas veces, hago fotos pero luego no sé qué hacer con ellas, veo cosas publicadas que podrían ser mías, veo miles de fotos que podría haber hecho yo, tengo toneladas de negativos y teras de información que podrían haberse vendido. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuál es el precio de mi trabajo? Nadie me ha enseñado a hacer esto y yo no tengo una mentalidad de comercial ("le dejo un folleto para que se lo piense, ¿cuándo le va bien que le llame? Si me dice que sí ahora hay un descuento"). No sé calcular lo que valen mis horas, me han educado para no cobrar por divertirme y para entregar un trabajo bien hecho, aunque lleve más tiempo, y lo más importante: no quiero que ganar dinero se convierta en mi motivación, olvidando la de hacer buenas fotos. Pienso que es muy fácil que eso suceda. Me quejo de las agencias de modelos, que sólo quieren beneficio y comisión; de las revistas, que sólo quieren publicar algo para todos los públicos y que al final del mes hayan vendido toda la tirada; me quejo de los clientes, que quieren duros a cuatro pesetas; yo no quiero ser como ellos; no quiero salirme del mercado dedicándome a otra cosa que pague las facturas y me quite tiempo de hacer fotos: si ya es difícil estando dentro, no quiero tener que entrar de nuevo; no quiero vivir para trabajar sino morirme orgulloso de mi vida, y para eso hay que tener tiempo para uno mismo. ¿Pido demasiado? No me gusta competir, no me gusta quedar con gente que no me importa para que me den trabajo: yo quedo con mis amigos. Cada uno tiene sus puntos fuertes y débiles y yo NO soy ni vendedor ni gestor. Sé más o menos quién lee mi blog y, sinceramente, me importa un bledo sincerarme (la repetición de las palabras es intencionada). Necesito encontrar el equilibrio (aka "optimizar el tiempo") entre crecer como persona y llevar mi pequeño negocio. Al final todo se reduce a una cosa: TIEMPO, y me hace recordar aquel libro, "Momo", en el que unos hombres grises se llevan el tiempo de la gente. Será literatura infantil/juvenil, pero decía alguna que otra gran verdad. Soy una polilla que va hacia la luz sin poder evitarlo: estoy en las nubes y siento que así debe ser para ser creativo. Igual me equivoco o hago una montaña de un grano de arena, no sé, pero ya he perdido bastante tiempo escribiendo esto. Manos a la obra, ¡a producir!El mundo en el que estoy metido es intrínsecamente contradictorio, ya que se es "artista" (o al menos yo me empeño en serlo) pero el tiempo vale dinero, y un día sin beneficio es un día perdido.

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