09 noviembre 2012

Tengo piso, hijos de puta

Después de dos meses y medio y unos 150 emails enviados a diferentes anuncios, he encontrado habitación.  Al final era verdad que encontrar algo en Munich es jodidamente difícil y aún no me explico cómo Franci pudo encontrar en menos de un mes desde Barcelona y teniendo perro el piso que teníamos. Debo decir que lo que había visto antes no me había gustado (salvo un loft precioso... con un Kündigungsfrist -o sea "plazo de desalojo" de 4 semanas, por obras estructurales). Aún no sé dónde van a ir a parar mis pasos, pero de momento me quedo en Munich, y de momento tengo piso sin fecha de salida. Mi compañera va a ser una fotógrafa de 40 años, agradable en la entrevista, que fuma en la cocina-sala de estar y me ha pedido (a partir de enero, sin prisa) sólo un mes de fianza. El alquiler es razonable y aunque me tengo que comprar los muebles, la habitación es grande y tiene 3 ventanas, está al lado del metro, a 3 paradas del centro. Bueeeeno, por fin. Casi 7 meses después de irme del piso de Franci, TENGO PISO, hijos de puta. Y digo hijos de puta porque para un sótano en obras (14 m2) por 500€ a tomar por culo hay una cola de gente que se da de hostias por firmar el contrato. He visto poco pero el panorama es desolador: caro y feo, y hay que pasar un casting según el cual tienes que ser dinámico y simpático pero no ruidoso, interesante pero no tocar ningún instrumento ni tener animales ni fumar, preferiblemente. Ser alemán y ganar 80.000€ al mes es un plus para optar a un agujero de 12 m2. Las mujeres tienen preferencia (claro, todos los tíos somos unos cerdos que nunca limpian, mean fuera del vater y cualquier día te violan en el recibidor) y a mis 37 años ya tendría que tener un piso propio: se buscan sobre todo estudiantes. Están los que buscan a alguien que se largue el fin de semana (pagando fianzas astronómicas y alquileres por las nubes). En resumen: paga, no respires molestes y déjame tranquilo en mi mierda de piso feo (repito, feo: los alemanes tienen muy mal gusto, hay que decirlo).
He aquí la ruta de alojamiento en este año y medio. A estas alturas casi puedo hacer la mudanza en metro: cada vez tengo menos cosas y hay unos cuantos abrigos y jerseys que puedo regalar. 


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