28 abril 2012

15 años después



La vida da muchas vueltas y a veces se mueve en círculos. Después de casi un año en Munich, intentando abrirme camino como buenamente he sabido y podido, vuelvo a ser ese camarero de pelo muy corto, abriendo botellas y cortando raciones de pan, al son de Cadena Dial (esta vez sale de un iPad). Hace cosa de un mes ya hice mis pinitos en un restaurante italiano recién abierto. Lo a priori que fue una bajada de pantalones (negros, como los zapatos, y camisa blanca) no fue para tanto. Había una habitación para cambiarse donde me aconsejaron no dejar nada de valor (...) Aquello era una sustitución y ahora estoy en un bar de tapas vasco, el Itxaso, recién abierto también, cubriendo las noches de los fines de semana. La verdad es que ayuda a no pensar, estar activo, sentirme útil y de paso ganar algo de dinero. He conocido a un par de personajes que quizá pueden conseguirme trabajos de fotógrafo. Verles cara a cara y darles de comer y de beber es un marco relajado y diferente a la clásica llamada para concertar cita para enseñar el book y oir que les gusta mucho pero no tienen nada para mí.
Estoy ante la necesidad de decidir muchas cosas ahora: Francesca y yo ya no somos pareja, oficial y definitivamente. Ella se queda con Wagner y el piso (claro) y yo estoy tanteando Hamburgo como siguiente parada. Además, partí peras también con la agencia que tenía aquí, ya que no ha conseguido nada. Hamburgo parece la mejor ciudad alemana donde estar como fotógrafo y para hacer estos trabajillos da igual en qué ciudad esté. We will see what comes next.

1 comentario:

Pepe dijo...

Que recuerdos de aquel verano... mucho animo, primo.

Un abrazo,

Pepe