


Día cero: Nunca más voy a viajar en Balearia. Aparte de que viajar en el ferry lento es un COÑAZO, después de embarcar los últimos (los motoristas somos los últimos monos) y salir con una hora de retraso, uno se encuentra con que el único barco que cubre la ruta Barcelona-Mahón es una reliquia (¿pesquera?) de Tallin (Estonia) donde la mugre lo cubre todo (es como si el barco y sus dependencias estuviesen plastificados en mugre) y el personal de a bordo o no sabe español o no tiene ninguna gana de trabajar:(yo) - ¿Me pones un agua?
(camarero con cara de figura de cera) - .... uno con cincuenta
- ¿No la tienes fría?
- No
- ¿Me das un vaso y algo de hielo?
- No hay hielo
- Vaya, hombre
Después de intentar dormir en lo que llaman "acomodación sirena" que resultan ser unas 4 butacas más cualquier asiento repartido por todo el barco, decido (como la mayoría) recurrir a la "incomodación suelo" a ver si pego ojo, escuchando un estruendo constante de máquinas, tapándome con lo que sea porque no pueden apagar la luz y no pensando en el calor y picor que produce la vieja moqueta que ampara mi sueño. Por lo menos a nadie le olían los pies.
Tras cuatro asombrosas horas de sueño reparador, me levanto y puedo ver la salida del sol en el mar. Qué bucólico. Somos 400 personas sin dormir, con dolor de espalda y necesidad de una ducha los que viajamos en esa cosa al amanecer, haciendo fotos y pensando en la vida (y en la ducha que nos daremos al llegar).
Entrañable pareja de mochileros franceses mirando al mar

(y mientras todos hacían fotos llegando al puerto de Mahón, yo haciendo fotos de cosas raras, como siempre)
1 comentario:
JODER ALFONSO , SIEMPRE TE ESTAS QUEJANDO , NO TUVISTE NINGUNA EXPERIENCIA POSITIVA?
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