13 junio 2008

Gente Muy Abofeteable, pt. I

Ayer, zapeando, vi un trozo de un debate de esos donde todos gritan, se pisan las intervenciones y... básicamente se gritan para que no se oiga al otro. Cómo no, ahí estaba Pilar Rahola, cuya voz, antes de que la enfocasen, ya identifiqué y me indigestó un poco la cena. Para mi sorpresa, ayer tenía razón (de hecho uno le dijo "en tus años jóvenes no hablabas así"), lo que me hace pensar que igual se había dado un golpe en la cabeza.
Ha llegado el momento de iniciar una serie -que no ranking, porque no tengo claro quién da más o menos asco y el orden depende del día- sobre aquellos seres que te amargan esos momentos de asueto, la gentuza que sale por la tele y piensas "carrerilla-él indefenso-patadón en los huevos-qué bonito".

Hoy: Luis Miguel. Ese tipo de blanquísima sonrisa que siempre viste traje, conduce coches impresionantes, va con mujeres impresionantes, tiene casa en Miami, se ríe del mundo y se las da de gentleman maduro ahora que ha dado con el filón de los boleros.*
Ese eterno jovenzuelo, al que algunos llaman El Sol, que encandila a jóvenes y mayores con su elegancia, sus ojitos color miel y ese chorro de voz con que canta versiones, que siempre saca el mismo disco con la misma portada -una foto de él, arrebatador- (¿es que nadie se da cuenta?); un Julio Iglesias wannabe que debe ser el summum del éxito en Mexico.
Un tipo al que de buena gana le plantaría un sonoro bofetón si me lo atasen a una silla.

aquí, viendo venir la bota de 12 agujeros con puntera de hierro hacia su boca

aquí, buscando su identidad: ni tupé, ni sonrisa, ni traje ni corbata

...Y como hoy inauguro sección, sesión doble: Juan Adriansens, ese mariquita gordo y chillón que participaba en programas como "Moros y Cristianos" o "Crónicas Marcianas", que se reía de la ignorancia de los demás por no saber que Teodorico plantó una higuera en Constantinopla allá por el año 422 dC como protesta a la invasión otomana*, aunque bien podría inventarse todo eso.
Un tipo altamente despreciable que se ponía rojo y se le hinchaba la carótida (y me ponía rojos los tímpanos y los cojones), pura demagogia con exceso de decibelios... el caso era chillar y llevar la contraria.


*No me he tomado ni me voy a tomar la molestia de comprobar nada de lo que diga aquí.

2 comentarios:

Pepe Rosales dijo...

¡Qué bueno! Supongo que en tu lista no faltarán tipos como Michael Bolton o el clan Bardem al completo. ¿Aceptas sugerencias?

Anónimo dijo...

voto por Glen Medeiros y por Aznar versión Play-Boy...