10 junio 2008

un poco de rollo con una cerveza delante

Hago fotos porque me gusta la belleza; me gustan la belleza y las emociones: retenerla, rememorarlas. Revivir la emoción (la que sea) de ver algo bello. Es pura estética y juego, no hay mayor intención que esa, no hay más allá. Soy un voyeur y un coleccionista.
La fotografía permite "inmortalizar" momentos y revivirlos cuando uno guste; permite, incluso, idealizar esos momentos mediante juegos de luz y "trucos de cámara". Es la ventana al exterior que tenemos los soñadores, cuando la palabra escrita no es suficiente (o no se tiene suficiente manejo de ella).
La fotografía es un lenguaje más, es visual, es icónico. Lo caprichoso de la percepción humana hace que, aun presentando algo estático, sin dar lugar a la imaginación como sería el caso de la escritura, en una misma imagen hay tantas fotos como "espectadores".
Y supongo que ese poder es otro aliciente para hacer fotos. La música se hace para ser oída, las fotos se hacen para enseñarlas. Hay algo muy especial en el momento de mostrar una foto a alguien por primera vez. Es imperceptible casi siempre, pero creo que hay una voluntad de provocar la misma emoción que nos provoca a nosotros mismos, y cuando enseñas una foto, en ese brevísimo instante, estás a la espera de que algo suceda. Idealmente, es como dar un pedacito de alma, ponerlo en las manos de alguien (o ante sus ojos) y decir "¿qué te parece?". Es como tocar música compuesta por uno mismo, quieres compartir esa sensación con los demás, algo hace que quieras darle forma, sacarlo y compartirlo.

Algo te quema dentro y quieres compartir ese sentimiento. Por eso, hoy pongo unas cuantas fotos mías, porque me gusta lo que hago.
















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